Reflexología

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Su origen se remonta a varias culturas; la documentación más antigua de la cual se tiene conocimiento es de Egipto.

Se descubrieron papiros en los cuales se hacían reflexología aproximadamente en el año 2.500 AC, en uno de ellos el paciente le decía: “no me hagas sufrir y el terapeuta le contestaba: agradecerás mis acciones”.

Se sabe de antecedentes en India ya que ellos la introdujeron en China y su práctica es complemento de la medicina tradicional.

En EEUU, en 1917 el Dr. Fitzgerald otorrinolaringologo publicó un libro titulado “Zone Therapy” (Terapia Zonal). El divide al cuerpo en diez zonas transversales que van desde la cabeza hasta los pies. La relación entre los pies y los órganos y glándulas del cuerpo es una serie de imaginarias líneas longitudinales, cada una de las cuales abarca una zona. Cada órgano tiene su correspondiente zona refleja, el pie derecho representa la mitad derecha del cuerpo, y el pie izquierdo la mitad izquierda del cuerpo. Asimismo se ubica este mismo mapa en las manos.

En 1930, el medico Dr. Joe Shelby Riley y la terapeuta Eunice Ingham se interesan en las investigaciones del Dr. Fitzgerald y surge el método Ingham original. En diciembre de 1974, Eunice Ingham fallece y su sobrino Dwight C. Byers continuó con la difusión del método. El Sr. Byers es el presidente del Instituto Internacional de Reflexología dedicado a la enseñanza de este método en todo el mundo.

Se realiza principalmente en los pies o alternativamente en las manos, con la finalidad de estimular los reflejos de los órganos y glándulas. En general se considera que la reflexología actúa únicamente a nivel de las plantas de los pies, sin embargo también existen las técnicas de reflexología en las manos, en la espalda, en la cara y desde luego en las orejas. La reflexología es el masaje de los pies y su teoría se basa en la correspondencia entre ciertas zonas del pie y los diferentes órganos y partes del cuerpo. De esta forma, la estimulación de estas regiones plantares, llamadas reflejas, permite aliviar el mal funcionamiento de diversas regiones corporales, como lo son las molestias cotidianas, la fatiga, nervios, insomnios y migrañas. Si se tiene una buena cartografía del pie que señale los puntos reflejos, cualquier persona puede iniciarse en este tipo de masaje, los cuales pueden durar entre veinte y cuarenta minutos, según sea la necesidad del paciente.  

 

 


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